viernes, 30 de diciembre de 2011

160. Estrena la cara 2012 de Donde Panchito

Estoy muy feliz porque este año 2011 ha sido el regreso triunfal de Donde Panchito, luego de un 2010 espantoso. ¿Qué se viene para el otro año? Averígualo aquí
Así de feliz estoy :D

Seguramente al entrar a mi blog, te habrás dado cuenta de que han habido algunos cambios. ¿Sabes qué? Pareciera ser que sí... de hecho: así lo es. Esta es la nueva cara que tendrá mi blog durante el año 2012, una plantilla más colorida, pero igual de sencilla que sus antecesores. ¿Qué tal?

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Disculpen la calidad de la foto... es que es tarde y me da lata modificarla :D

Me interesa mucho saber tu opinión sobre la nueva plantilla. ¿Te gustó? ¿No fue de tu agrado? Házmelo saber, porque puedo hacerle algunas modificaciones, dejándome un comentario en este artículo. Además, se habilitó una nueva encuesta que es justamente relativa a este nuevo aspecto de Donde Panchito. Puedes dejar tu voto :)

Y para este año 2012, que prontamente se iniciará, se vienen nuevos artículos y secciones para deleite de quienes visitan este pequeño lugar. Sin ustedes, Donde Panchito no tendría sentido. Aprovecho de darles las infinitas gracias a cada uno de los 92.000 visitantes que han llegado aquí desde que creé este lugar, hace ya más de 5 años. Pero, en especial, a mis compañeros de trabajo, mis amigos del barrio y de la congregación a la cual asisto y, por sobre todo, a la fan N°1 de mi blog: Yass, quien desde hace un tiempo hacia acá ha dejado su huella con sus comentarios sí sí, ahora se hace llamar nana, pero es la misma Yass... le encanta que le escriba de forma tachada :D. Muchas gracias a todos.

Así me despido de ustedes, esperando verlos nuevamente dentro de poco en este rinconcillo de internet. ¿Donde? Donde Panchito pues :D

martes, 27 de diciembre de 2011

159. ¿Qué son 10 pesos?

Experiencias con choferes tengo muchas. He aquí otra más, pero mientras escribía pensaba que este blog es muy negativo; escribo puros sucesos malos que me pasan, así que ahora escribiré cosas más positivas :D
Diez pesos

Hace mucho tiempo atrás, serán más de 4 años, utilizaba la tarjeta nacional del estudiante, pase para transportarme en micro por la ciudad y pagando solamente la tercera parte de la tarifa adulta. Obviamente, en ese entonces estudiaba en la universidad y por ello tenía pleno derecho a usarlo. Un día fui a clases y, de vuelta, pasé al Mall a hacer algunas compras. Estaba esperando una micro de vuelta a casa cuando, de pronto, aparece al fondo de la autopista una micro de la línea 42, Mini buses Hualpencillo. "Esta me sirve, espero que no venga tan llena", pensé.

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Una micro de la mencionada línea

Actualización 28.12.2011: Debido a malinterpretaciones, dejo bien en claro que la foto de acá arriba es referencial, y no es ni la micro ni el chofer aludidos en este artículo.

Sin embargo, no era cualquier micro. Justo me tocó una micro cuyo chofer es un gruñón por donde se le mire. Son de esas personas que trabajan sólo para mantenerse a ellos mismos y a sus familias y no disfrutan su trabajo. Deberían aprender de mí que disfruto mucho de mi trabajo cuando algunos clientes me insultan o me faltan el respeto con sus insolencias e incluso recibo algunos golpes con muletas paso las cosas por la caja y me tratan amablemente, ganándome mis pesitos. Ya, pero volviendo a la historia, la cosa es que este chofer no tiene buena fama. De hecho, cuando trabajaba como cartero, entregaba las cartas en las oficinas de la línea de micros anteriormente mencionada. Justo iba a poner un reclamo contra aquel chofer, y en esas oficinas me dijeron: "Ah, pero si ya tenemos muchos reclamos en contra de él... es un verdadero animalito al volante" shuuu que lo quieren en la empresa... quizás que cosas hablan de mí a mis espaldas en la pega... ups!

En ese entonces, para cuando abordé la susodicha micro, el pasaje escolar costaba $140. Contaba con $150, por lo que debía recibir los $10 de vuelto (no se olviden de ese detalle, porque en torno a eso gira mi historia). Al subir, le entrego mis $150, mostrándole el pase. La cara que me puso me hizo intuir que ese viaje no iba a ser muy placentero. Se suscitó el siguiente diálogo:

Chofer: - al recibir los $150 - Ya ya, pasa para atrás rapidito...
Yo: ¿Qué se cree este tipo? ¿Cómo que pasa para atrás? Deme mi vuelto por favor.
Chofer: ¿Y qué tanto alegai por $10, si esos $10 no son nada? Mah encima pagai menos...
Yo: No sé yo, pero yo no me moveré de aquí hasta que me pase mi vuelto como corresponde.

Furioso, el chofer saca del fondo de su gaveta dos monedas de $5 y me las entrega con tanta fuerza que una de las monedas casi me quedó marcada en mi mano. "Ya, ¿feliz? Ahora muévete" me respondió.

Exija su boleto

A esas alturas, la fila que había para ingresar a la micro era de proporciones. En eso, veo pegado en el bus un letrero que decía lo siguiente: "Señor pasajero: por favor exija su boleto por el valor cancelado". Luego de leerlo pensé: "Ah, no. Este señor no me va a joder", y le dije:

Yo: ¿Y mi boleto?
Chofer: ¿Y más encima querí un boleto?
Yo: Yo no tengo por qué decirle a usted cómo debe hacer su trabajo. Sabe muy bien que debe entregarme un boleto por el pasaje cancelado.

Amablemente el chofer agarra el rollo completo de boletos escolares y me lo tira al cuerpo. Siendo sincero, tuve muchas ganas de darle un buen "tate quieto" para que aprendiera a ser más respetuoso. Sin embargo, me tranquilicé y le dije: "No no, sólo necesito un boleto. Muchas gracias". Y luego de sacar mi boleto, me senté. Mientras viajaba hacia mi casa, el chofer no paraba de mirarme por el espejo retrovisor. Al llegar a mi paradero, me bajé por la puerta trasera, casi cayéndome de la micro porque el muy gentil chofer partió sin esperar a que me bajara.

Quedé muy molesto, sin embargo, al llegar a casa se me pasó al tiro al ver a mi gatito, en ese entonces Jerónimo, y me puse a jugar con él un rato. Lo que no sabía, es que una semana después, se iba a dar vuelta la tortilla qué tienen que ver las tortillas con las micros... no digo yo...

Inmediatamente una semana después, curiosamente a la misma hora, estaba esperando nuevamente micro en el Mall para devolverme a casa ahhh!! Ahora entiendo, lo de las tortillas era un dicho... burp! me demoré un montón en entenderlo XD. Y, grande fue mi sorpresa al ver la misma micro llegando al paradero. Lo distinto en esta ocasión es que tenía los $140 justo, en una moneda de $100 y cuatro de $10. En millonésimas de segundo qué rapidez para pensar se me ocurrió hacer algo muy chistoso, pero que tenía sus riesgos, considerando que el chofer no era de los más simpáticos.

$140 pesos

Procedí a subirme a la micro y, sin decir nada pasé rápidamente sólo $130, $10 menos que el pasaje que correspondía, y me fui a sentar. No pasaron ni qué te digo... ni 0.00000000001 segundos cuando el chofer grita: "Qué te creí $%$@#¬&\%@ (hemos omitido las palabras ofensivas para no causar malestar entre los lectores) que me tai robando". Me devolví y le dije: "¿Te acuerdas de mí?". Su rostro se desfiguró, seguramente porque recordó que hacía una semana había subido y bajado a un estudiante porque exigía su vuelto... y ahora... ¡Plop! Aquel estudiante había vuelto y lo había encarado...

No atinó a decir nada. Yo le dije: "Pero, ¿qué son $10 pesos señor chofer, si no valen nada?, así que como usted no me quería dar mi vuelto, yo tampoco le daré los $10 que faltan, permiso", y me fui a sentar. Mientras viajaba, para variar, me miraba por el espejo retrovisor. Al llegar a mi paradero, toqué el timbre, pero no se detuvo. Me gritó: "Ven a bajarte aquí adelante".

En ese momento me asusté: me las había dado de choro y ahora... Ups! Fui por lana, y parece que iba a salir trasquilado... ¿otro dicho? ¿como el de las tortillas? ayyy no entiendo :( Llegué adelante, esperando que me subiera y bajara con groserías, pero mi sorpresa fue mayúscula al escuchar decir de él: "¿Sabes? Tienes razón. Diez pesos son diez pesos, y no debí de haberte tratado mal por exigir algo totalmente válido. Ruego que me disculpe". Yo, aun impactado, le respondí: "No se preocupe, de todas formas, aquí tiene sus $10 que le debía". El chofer me dio el boleto, un apretón de manos, y me bajé.

Aun cuando ya no reacciono de esa forma cuando no me dan vuelto o por otras cosas, siempre recuerdo con cierto grado de risa lo sucedido hace más de cuatro años. Y ahora con el chofer no hay problemas: me subo a la micro, pago mi pasaje, me da mi boleto y... ¡a disfrutar del viaje!

Anda a pagar un pasaje escolar con este billete porque te sacan la mugre XD

jueves, 15 de diciembre de 2011

158. Las ventajas de no celebrar Navidad

Escucha este artículo (8:45 min)
Navidad, Navidad... todos la celebran... todos la "disfrutan"... ¿Todos? No, todos no. Yo no la celebro. ¿Quieres saber por qué? Pues aquí lo sabrás


Navidad, Navidad, ajetreada Navidad...

Antes de comenzar: respeto a todas las personas que por diferentes circunstancias desean celebrar esta festividad el próximo 25 de diciembre. Pero así como yo respeto a quienes la celebran, también pido que respeten mi posición de no celebrarla, por las razones que expondré en este artículo. Ahora comienza mi artículo.

Diciembre... se acaba el año. ¡Cómo pasa el tiempo! Siento que este año se ha pasado volando. Y así como el 2011 se fue volando, mucha gente este mes anda, literalmente, volando contra el tiempo, porque se les viene una fecha muy importante. ¿Cuál? La Navidad. El 25 de diciembre se celebra en todo el mundo el nacimiento de Jesús, quien dio su vida por todos nosotros. Pero, si tú eres una de esas personas que vienes leyendo mi blog de hace tiempo, sabrás que por allá por el año 2009 escribí un artículo indicando que no celebraba la Navidad.


Ahora bien, no habrá quien me tilde de fome por no celebrar alegremente aquel acontecimiento, y que soy un amargado por no hacer regalos. Por eso, cabe preguntarse: ¿Habrá alguna ventaja el no participar en la Navidad? "Pero, ¿estás loco? - quizás pienses - ¿Cómo piensas no celebrar la Navidad?". Estimado lector: ponte cómodo. Déjame explicarte las razones por las cuales no celebro nada el 25 de diciembre.

1. El ajetreo de fin de año

Apúrense que los regalos se acaban... ¡Esperen! ¿No que los regalos los trae Papá Noel? ¬¬

Yo, como cajero, puedo dar fe de que en diciembre todos andan vueltos locos por los regalos de navidad. Claro, no es necesario ser cajero para darse cuenta que, después del 15, los locales comerciales rebosan de gente desesperada por comprar regalos. A eso hay que sumarle la presión del sistema para que compres regalos a todos los familiares: papás, hijos, cónyuges, nietos, abuelos, suegros... e incluso a los primos en 1er, 2do, 3er............... 9no y 10mo grado. ¡¡Todos quieren aunque sea un regalito pequeño!! Todo esto comienza a afectar la tranquilidad de las personas, y por eso puedes darte cuenta que en el centro andan todos alterados. Todos conducen a la ofensiva, todos insultan a medio mundo díganmelo a mí que soy cajero y eso afecta la salud a la larga, ¿no? 

¿Ventajas de no celebrar Navidad? Muchas: no tengo la presión de comprar regalos por obligación. ¿Qué es mejor? ¿Que te regalen algo simplemente porque es una fecha donde todos lo hacen? ¿No es mejor recibir un regalo porque quien te lo hizo le NACIÓ hacerlo? ¡Ah! Y lo mejor es que diciembre para mí es un mes tranquilo, sin el estrés propio de estas festividades. ¿Qué mejor?

2. Los enormes gastos para celebrar Navidad

Carrito lleno... billetera llorando :P

En el supermercado donde trabajo, las filas son interminables para comprar comida, bebidas, cervezas y cuanto haya en las góndolas para celebrar como Dios manda. Sin mentir, he visto gente comprando hasta 200 mil pesos sólo en comida. ¡Por la chita que sale caro celebrar como Dios manda! 

Y eso que no he mencionado que mucha gente compra a cuotas... ¡¡Incluso hasta en 24 meses!! O sea, no llegas a la mitad de la deuda pagada de la navidad pasada cuando debes pensar en la siguiente navidad que ya se viene encima.

Claro, no puedo meter a todos en el mismo saco. No todo el mundo gasta exorbitantes cifras de dinero en comprar cosas para año nuevo. Pero hagamos una suposición. Pongamos por ejemplo que yo estoy casado y, junto con mi esposa y mis dos hijos, decidimos este año celebrar navidad. ¿Cuánto nos saldría? Veamos.
  • Árbol de Navidad: $50.000
  • Adornos para el árbol: $15.000
  • Regalos de Navidad (promedio): $50.000
  • Luces para adornar el exterior de la casa: $8.000
  • Alimentos varios para comer en Navidad: $100.000
  • Cuenta de la luz: $40.000
  • TOTAL: $263.000
En promedio (insisto, sólo un promedio), podríamos gastar fácilmente $263.000 sólo en Navidad, sin contar para Año Nuevo, que es sólo 7 días después. ¿Qué bolsillo podría aguantar fácilmente tamaña suma de dinero? Por eso, muchos se endeudan como indiqué anteriormente. Y, al hacerlo, pues pagan más por los intereses. O sea, que si pago los $263.000 a 12 cuotas, con los intereses fácilmente podría llegar a los $300.000 o incluso más.

¿Ventajas de no celebrar la Navidad? A simple vista, no derrocho mi plata en luces y árboles que sólo usaría una vez al año. Con los gastos anteriormente mencionados podría comprar 263 kilos de pan, lo suficiente para alimentar a una familia por 4 ó 5 meses. ¿Y qué me dices de comprar 439 litros de leche? ¿O 659 paquetes de fideos? ¿Y qué tal mejor 188 litros de aceite? Sólo son comparaciones.

No tengo la presión de gastar y gastar y endeudarme más allá de lo que mis circunstancias me permitan pagar a futuro. Muchas personas terminan en depresión al ver la muralla de deudas que se le vienen encima. Esa es una ventaja que me alegra la existencia.

Claro, muchos me dirán que gastar impulsivamente, endeudarse hasta el cogote y andar estresado y alterado no sólo ocurre en Navidad. Y es verdad, quizás la Navidad no sea el motivo exclusivo para tener esos comportamientos. Pero la tercera razón por la cual NO celebro la Navidad no se puede ver en otra fecha del año porque tiene que ver exclusivamente con esta festividad. La palabra es MENTIRA.

3. ¿De verdad nació Jesús un 25 de diciembre?

¿Pastoreando afuera en invierno? :S

Pasemos a otro aspecto. Hablemos desde el punto de vista bíblico. ¿Será verdad que Jesús nació un 25 de diciembre? Veamos algunas de pruebas y veamos qué dice la palabra de Dios al respecto.

Seguramente conoces el relato en que habían pastores con sus ovejitas cuando aparecieron los ángeles anunciando el nacimiento de Jesús. Lucas 2:8-11 indica que estaban justamente afuera, en el campo, de noche, cuando ocurrió este acontecimiento. Usemos la lógica. ¿por qué habrían de estar los pastores con sus ovejas en el campo, afuera, en pleno invierno? Recordemos que Belén está en el hemisferio norte y, por lo tanto, allá es invierno mientras que acá en Chile es verano. Y en Belén sí que nieva en invierno. Claramente no es lógico.

Otra prueba: El relato de Lucas nos indica que, para el nacimiento de Jesús, Augusto César, emperador del Imperio Romano, había decretado un censo en sus fronteras (Lucas 2:1-4) No sería lógico pensar que Augusto haya hecho este censo en el invierno, conociendo a los judíos, que no apoyaban de buena gana el gobierno Romano.

Las Saturnales: tiempo de jarana

Otros datos: The Encyclopedia Americana explica: "La razón para establecer el 25 de diciembre como la Navidad no está muy clara, pero por lo general se sostiene que se escogió el día porque correspondía con las fiestas paganas que se celebraban alrededor del tiempo del solsticio de invierno, cuando los días empiezan a alargarse, para celebrar el 'renacimiento del Sol'. [...] Las saturnales romanas (una fiesta dedicada a Saturno, el dios de la agricultura, y al poder renovado del Sol), también tenían lugar en este tiempo, y se cree que algunas costumbres navideñas tengan sus raíces en esta antigua celebración pagana".

Curiosamente la Navidad tiene orígenes paganos. Y Dios detesta que utilicen celebraciones paganas para adorarlo. Sólo basta con recordar qué pasó cuando los israelitas adoraron a un becerro, como los egipcios, pero adorando a Dios (Éxodo 32:4-10).

Lo cierto es que la Navidad es una mentira. Y Dios quiere que lo adoremos con verdad. Jesús dijo: "Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren. Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren." (Juan 4:23, 24, cursivas mías). Y como la Navidad es una mentira, no la celebro.

¿Ventajas de no celebrar la Navidad? Tengo la conciencia tranquila de que no hago algo que la Biblia nunca ha ordenado hacer. Dios sabe que la Navidad es una mentira... y recuerda que Dios detesta a los mentirosos (Éxodo 20:16; Apocalipsis 21:8). Yo deseo adorar a Dios con verdad, y si celebrara Navidad me estaría contradiciendo. Esa es la mayor razón por la que no celebro nada el 25 de diciembre.

¿Te diste cuenta que tiene sus ventajas no celebrar la Navidad? Claro, te evitas el consumismo, las locuras y la algarabía propia de estas fechas. No te endeudas innecesariamente y, por sobre todos, adorarás a Dios con verdad, que es lo más importante. ¿No?

"Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la VERDAD" (1 Timoteo 2:3, 4)

sábado, 3 de diciembre de 2011

157. Experiencias de un simple cajero 2

Mientras siga trabajando como cajero en un supermercado las experiencias nunca faltarán. Entra en este artículo y verás que ser cajero es para pasarlo... ¿bien? :P
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Ya les había comentado que ser un cajero no es tarea fácil. Debemos recordar que ser cajero no solamente implica manejar una caja, pasar productos y dar vuelto. También involucra la atención al cliente y tener mucha, pero mucha paciencia, porque aunque uno quiera tratar bien a los clientes, hay algunos que de verdad sacan de quicio. Pero, ¿saben? Aun así me encanta mi trabajo. Y a pesar de que pareciera ser que me quejo de lo que me pasa en la pega, no es así. Sólo cuento lo que me sucede, que son cosas curiosas y chistosas que de ves en cuando pasan en la caja. ¿Veamos otras experiencias que me han pasado en mi trabajo?

"¿Acaso estái sordo?"


Quizás para ustedes el día 28 de julio de 2010 no signifique mucho. Debió de haber sido un día más de actividades normales... o quizás no. Podría caber la mínima posibilidad de que justo ese día te casaste, o te fuiste de vacaciones, o te pidieron pololeo, o te sacaste un siete en la asignatura más complicada, ¿qué se yo? Lo cierto es que, para mí, ese día fue mi primer día de trabajo como cajero. Estaba muy nervioso y temía que lo hiciera mal.

Llevaba una hora atendiendo en la caja número 13 cuando pasa una tipa (sí, una tipa, no tiene otra calificación) y yo le digo: "Buenos días, ¿boleta o factura?". Y ella me responde balbuseando: "asdjhbd". si hombre, no leíste mal ni me equivoqué al escribirlo, así respondió ella Yo quedé plop! unos segundos y le pregunté: "¿Cómo?". Y ella, alterada, me responde: "¡¡Boleta, ¿qué acaso estái sordo?!!". Me puse rojo y la cajera que me enseñaba sólo atinó a decirme que pasara los productos no más. Esa fue la bienvenida que me dieron los clientes a mi nuevo trabajo. Genial. ¿no? ¬.¬

"Pase por aquí señora"


En uno de esos días en que me dejaron en la linda caja rápida, habían filas interminables. Yo feliz, porque hasta el momento todos habían respetado el máximo de 10 unidades que permite esa caja. Además, si veía un carro en la fila, le avisaba que era caja rápida y, comprendiendo lo que les decía, se cambiaban de caja.

Sin embargo, no falta el cliente choro que cree que porque compra allí tiene el derecho de hacer lo que se le place en el supermercado. Instaló su carro repleto de productos en la fila de mi caja rápida. Le indiqué que debía cambiarse de fila, a lo cual me respondió muy amablemente: "Voh hu... dedícate a tu pega no más". Lamentablemente, lo que no sabía este individuo es que, si él se creía choro, yo lo soy más :P

Al ver que no se quitaba de la fila, le repetí que se cambiara a otra caja, de lo contrario no lo atendería. Este  señor a punta de groserías me dijo que no lo haría porque estaba comprando en el supermercado (media novedad, como si no supiera que andaba comprando pos... de veras que uno va al súper a lavar ropa... ufff!!!). Finalmente, llegó con su carro a la caja y comenzó a poner las cosas en la huincha transportadora.

Terminé de atender a la señora que venía inmediatamente antes de él y, luego de darle su vuelto, apoyé mis codos en mi gaveta y lo miré durante algunos segundos. El señor se dio cuenta que lo miraba y me dijo: "¿Qué mirái? Pasa las cosas mejor". "Caballero, buenas tardes - le respondí -. Yo le dije que no lo iba a atender, porque es caja rápida". Él siguió poniendo sus productos como si nada. Entonces se me ocurrió una genial idea. Pensé: "En esta caja el que manda es el cajero, por lo que, si no me hace caso, no lo atiendo. Mejor continúo con la fila y hago como si él no existiera". Le dije a la señora que venía después del caballero que rodeara el carro y pasara su kilito de pan para que lo pagara. "Pase por aquí señora", fue como se lo dije. También le indiqué al resto de la fila, que SÍ respetaba la caja rápida, que rodearan al caballero con su carro por el borde, y los atendería.

Todo iba muy bien. De pronto el caballero se dio cuenta que estaba haciendo el soberano ridículo. Se despailó y, por fin, razonó que estaba equivocado. Así que, de mala gana, agarró sus productos y se cambió de fila. Pero esto no termina aquí.

Al llegar a la caja de al lado, comenzó a hablar pestes de mí, porque según él, lo discriminé. Intentó subirme y bajarme con palabrotas pero justo estaba una supervisora que era más chora que él y, luego de decirle unas cuantas cosas, con respeto, el caballero calladito compró y se fue.

Ahhhhh... ¡¡Me encanta la caja rápida!! Soy el dueño absoluto de la caja... :D

"Deberían capacitar a las empaques"


Un problema que siempre ocurre donde trabajo, aparte de la falta de sencillo, es la falta de bolsas. Cuando la gente compra, por lo general piden bolsas dobles porque argumentan que necesitan las bolsas para el basurero del baño viajan mucho en micro y se pueden romper en el camino. Entonces, la bolsas duran menos que estornudo de gato... aunque recuerdo que una ves un joven le puso bolsas dobles a un sobrecito de queso rayado... ¡Cuek!

Pues ese día las bolsas escaseaban, y mi empaque estaba haciendo malabares para poder empacar las cosas de los clientes. En eso, una señora que pasaba por la caja del lado le roba unas bolsas a mi empaque. Ella le indica que las bolsas son para su caja, que si quiere bolsas le pida al empaque de su caja. La cosa comenzó a subir de tono cuando el esposo de la señora se metió en el tete. Cuando ya veía que los gritos aumentaban, me di vuelta y le dije a mi empaque: "Pero mujer, ya le explicaste a la señora que no puede sacarte tus bolsas porque las controlan en el supermercado. Si ella no quiere entender, no gastes saliva. Ya se lo dijiste y punto". Mi empaque respondió: "Pero es que igual da rabia pos". "Pero ya pasó, si ya le dijiste y punto", le respondí.

La señora dejó un reclamo en Servicio al Cliente indicando que deberían capacitar a los empaques para poder envolver los productos. En fin, la gente alega por todo, y no son comprensibles con los empaques que se sacan la mugre todo el día para ganarse unos pesitos.

Experiencias en el supermercado sobran, y otras más les contaré más adelante. Lo cierto es que, ya que mencioné el reclamo de la señora referente a capacitar empaques, lo que haré en un futuro cercano es fundar mi propia empresa. Una empresa que se dedique a la capacitación, pero no de empaques. Yo voy a capacitar a los clientes insoportables, para que dejen de ser insolentes con los cajeros y los empaques, para que entiendan que nosotros somos mandados por nuestros jefes, y que ellos aunque compren en mi supermercado, no tienen derecho a pasarnos a llevar. Apuesto a que podría reclutar a una buena cantidad de gente para capacitarla, ¿no lo creen ustedes? :D

¿Aun no has leído la primera parte de las experiencias? Haz clic aquí y léelas. La tercera parte tendrá buenas experiencias también. :)

lunes, 28 de noviembre de 2011

156. ¿Cómo obtuve mi licencia de conducir?

No sé ustedes, pero yo desde pequeño siempre quise aprender a conducir un vehículo. Y este año se me abrieron las puertas. Averigua cómo llegué a tener la licencia de conducir clase B
Autos de una escuela de conducción

Desde que soy un niño que he tenido esa extraña fascinación por manejar automóviles. Mientras muchos otros pequeños soñaban con ser bomberos, carabineros o médicos, yo alucinaba con llegar a ser un buen chofer de micro. Recuerdo perfectamente cuando íbamos al supermercado. ¿Quién manejaba el carrito para comprar? Obviamente: yo. Y no dejaba que mis padres siquiera se apoyaran en él, porque el carro era mío, y yo lo manejaba y nadie más. Incluso, al llegar a casa con las cajas de cartón donde metían los productos comprados, yo las utilizaba como autos y jugaba deslizándome por las piezas de la casa. ¡Qué tiempos aquellos!

Conforme fui creciendo, ya no jugaba con cajas de cartón aparte que ya no cabía dentro de ellas. Pero el gusto por los automóviles y, en general, por cualquier vehículo, aun estaba. Comenzó a rondar por mi mente la idea de obtener una licencia de conducir para cumplir mi sueño y manejar un auto. Y como en ese entonces no trabajaba, sino que estudiaba en  la universidad, mi padre se ofreció voluntariamente a enseñarme.

Al principio todo estaba muy bien. Fuimos a una de las cuatro canchas y nos pusimos a manejar. De a poco le agarraba el ritmo al auto. Mi sueño estaba comenzándose a cumplir. Me sentía muy feliz. Luego de estar una mísera media hora, mi padre decide mandarme a una carretera a aprender a manejar con tránsito. Fuimos camino a la desembocadura del río Biobío, y allí llegué a la exorbitante velocidad de 50 km/h.






Aquí ustedes deben decir: "Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!", sorprendidos por la velocidad.





De a poco fui acostumbrándome al auto. Varios viajes a Lenga y a Los Lobos me hicieron ser un mini experto al volante. Sin embargo, me habían dicho que es algo complicado aprender a conducir cuando te enseña a manejar un familiar. Y eso es cierto: mi padre me retaba por cada minúsculo error que cometía. Hasta que, en una ocasión, estaba conduciendo en la carretera a Lenga, donde la velocidad máxima es de 60 km/h. Me decía que avanzara más rápido, y yo le decía que no podía exceder la velocidad permitida. Comenzó a alegar hasta que me aburrí, di media vuelta, y entré el auto en la casa.

Nunca más practiqué con él.

Las 4 canchas, donde aprendí a manejar

Pasó el tiempo y dejé de practicar manejo. Le pedía a mi tía, pero nunca se concretó algo. La licencia la necesitaba, especialmente porque después del casamiento de mi hermano, quien sí tenía licencia, el único que podía manejar el auto era mi papá, y si él en caso de algún imprevisto no estaba, ¿Quién iba a manejar?

Pero como nadie quería hacerse el tiempo para andar conmigo y así practicar, decidí meterme a un curso de conducción en una de esas escuelas de conductores. Aquí comienza lo bueno de mi historia.

Tomando un genial curso de conducción

Corría el mes de mayo de 2011. Junto con un amigo del barrio nos inscribimos en una espectacular escuela de conductores, donde en dos meses te dejaban tikitaca para poder manejar. Así, al alistarnos en la escuela, nos indicaron que debíamos asistir a unas clases teóricas antes de subirnos a un auto, cosa que encontramos totalmente lógico. De hecho, de mecánica no tenía ni idea. Recordemos que en la enseñanza media tenía un profesor de física que sólo se dedicaba a decir frases de oro ("Un cabro chico molesta porque es molestoso"). Así, iniciamos el largo recorrido hacia la ansiada licencia.

Señales del tránsito

El primer día de clases, sábado en la mañana, fue entretenido. Aprendimos, entre otras cosas, a cómo estacionarnos y reparar el auto, como por ejemplo, reemplazar una rueda. Todo muy bien. El instructor... un mujeriego al por mayor. Según él, tenía polola, pero estaba buscando otra cosa. De hecho, el martes, en la clase de Legislación, instó a las chicas del curso: "Si alguien quiere aprender a andar en moto, quédese conmigo al término de la clase y a solas yo le enseño". Jetón. Con esos instructores...

Luego de las clases teóricas, venían las prácticas. Y la cosa se puso muy buena. En mi primera clase, nos fuimos a la misma cancha donde, años antes, mi padre me había enseñando a conducir. Luego de unas vueltas en la cancha, el instructor me dice: "Tú ya sabes manejar, así que en la próxima clase saldremos a la calle". Así que entusiasmado, salí a las calles.

Sin embargo, mi preparatoria no estuvo exento de problemas. Y no necesariamente por conducir. Resulta que un día me tocó con otro instructor que, podríamos decir, era un mujeriego. Manejaba tranquilamente mientras él me comentaba sus líos amorosos con su polola, y que había tenido un hijo con ella, pero la había dejado. "Uffff, tendré que aguantar esto sólo por la licencia" pensaba. Sin embargo, las cosas fueron subiendo. ¿Cómo? Mi instructor luego se dedicó a piropear a las chiquillas que pasaban por la calle. Para llamar la atención tocaba la bocina del auto. Me decía que eran lindas las wachitas y que le mirara sus atributos. La cosa ya no me estaba gustando. Las chicas, al mirar hacia el auto, me miraban a mí conduciendo, y seguramente pensaban que era yo el que tocaba la bocina.

Cuando iba a tocar la bocina nuevamente para piropear a unas jóvenes en un paradero, me atreví a quitarle el brazo del manubrio. Le dije: "El que va conduciendo soy yo, y yo veré cuándo toco la bocina". Me quedó mirando y, antes de que me dijera algo, continué: "Ustedes mismos me enseñaron que la bocina se toca sólo en caso de emergencia o para advertir de un peligro, no para llamar la atención de las chicas". Más extrañado me miró y, care´palo, me preguntó: "¿Y tú no eres hombre?". Molesto, le respondí: "Claro que lo soy, y me gustan las mujeres, pero no pagué $65.000 para que el instructor se dedique a mirar mujeres en vez de enseñarme a conducir". No dijo nada.

Extrañado quedé cuando llegamos a mi casa y me dijo: "Hasta aquí llegó tu lección por hoy". Miré mi reloj, y le dije: "Aun me quedan 15 minutos, ¿cómo es eso de que hasta aquí llego yo?". "Sí - me respondió -, es que tengo cosas que hacer". Al ver que me iba a quitar el volante, aceleré y le dije: "Hará sus cosas después de que termine mi clase, para eso pago". Y seguí dando vueltas hasta que se terminaron los 15 minutos y, ahí recién, me bajé del auto en mi casa.

Desde ese día, nunca más me dejaron con ese instructor. Mejor, me asignaron con otro que sabía mucho de autos y aprendí muchísimo. Mientras, fui a la municipalidad a dar el examen teórico, el cual aprobé con 35 preguntas correctas de 35; y el psicotécnico, el cual aprobé sin muchos problemas. El examen teórico fue fácil... igual hay que prepararse, hay preguntas que tienen dos respuestas muy parecidas, pero sólo una es la correcta. Recuerdo que había una pregunta un tanto graciosa:

23. Mire la siguiente escena. ¿Qué haría en este caso al ver que, al virar hacia la derecha, hay peatones cruzando la vía?

a. Acelerar para pasar antes que ellos.  <<---- ??!?!??!?!
b. Tocar la bocina para advertirles que usted viene <<<--- Puede ser...
c. Frenar y esperar a que crucen porque tienen preferencia <<<---- Me tinca...
d. Abrir la ventana e increparlos por cruzar frente a usted <<---- ¿Qué diablos?
e. Ninguna de las anteriores <---- Ehhhh....

La respuesta correcta es la "c". Preguntas así hacen en el examen. Ojo, no es la pregunta literalmente, sólo es un botón de muestra. Quizás en el examen que tú des algún día para tu licencia, no esté esta pregunta, o esté con otras alternativas.

El psicotécnico pone a prueba tus habilidades manuales y tu visión. Te controlan el pulso y tu capacidad de reacción. Es una tarea relativamente sencilla, pero igual puede tener algunas complicaciones, especialmente con lo que tiene que ver con el pulso. Para eso, se utiliza esta herramienta:


¿Cuál es la idea? Seguir el camino sin salirse de él, y hacer el recorrido en el menor tiempo posible. Luego de haber aprobado todo, y de terminar mis clases prácticas en la escuela, me dieron hora para mi examen final de conducción en la municipalidad. Fue a finales de julio.

Estaba nervioso. Algunos me decían que, aunque el recorrido era corto, muchos reprobaban porque los nervios se los comían. Aun así, estaba muy confiado en que me iría bien.

"Francisco Albornoz" dijo el inspector municipal. Me subí al auto con él y comenzamos el recorrido. Cuando llevábamos la mitad del trayecto, y como no hablábamos nada, decidí a meterle conversa, arriesgando a que considerara eso como forma de persuadirlo y así recibir mi licencia. El diálogo fue algo así:

- ¿Y no se aburre de hacer esto todos los días? - le pregunté -.
- No, para nada - me respondió -. Además que no es todos los días, sólo los martes y jueves.
- Ahhhh... es que igual estar haciendo el mismo recorrido una y otra vez.
- Claro, igual es monótono. Lo que sí me carga es tener que soportar a gente que ni siquiera sabe conducir - dicho esto me queda mirando -.
- "Ups - pensé -. ¿Manejaré mal? Pero cómo, si no se me ha parado el motor, he respetado los signos del tránsito y la velocidad máxima permitida y..."
- Pero no te preocupes - interrumpió mis pensamientos el inspector -. Tú conduces súper bien, así que tu licencia está asegurada.

Aluciné con esa frase awwww... *.*

Al llegar a la municipalidad, me aprobó y, luego de pagar los permisos correspondientes, a la semana siguiente tenía mi licencia en las manos. ¿Qué tal? No es tan difícil obtenerla... claro, no es llegar y sacarla. Y luego de 4 meses de trabajo, logré mi sueño y tengo mi licencia, licencia con la cual salgo en el auto de mi padre a diversos lugares. Jejejeje. :D Saludos!!

lunes, 21 de noviembre de 2011

155. Continuemos con las frases de oro

Actualización 29.03.2017
La sección "Frases de Oro" ya no se publicará más, por lo que todos los artículos de esta sección quedarán sin actualizaciones a partir de hoy.

Frase de oro número 114

Hace unas semanas volvió un clásico de mi blog. Me refiero a las Frases de Oro. Y como no quiero dejar esta sección en el olvido nuevamente, hoy los dejo con más frases para divertirse un rato, en espera de un nuevo artículo que los hará pensar muchísimo (eso espero :P).


241. Hoy estuve trabajando en el trabajo de Artes Visuales.
242. Cállate callado.
243. Esa pelota no se puede patear con el pie.
244. Mi amorcito mío de mí.
245. Y me preguntan por cualquier pregunta.
246. Pueden ser parejas de 29. Un 29 más un 29 es igual a una pareja de veintinueves.
247. Las frases chicles (No es clichés).
248. Se retiran hasta la letra... 18.
249. Me anota su edad donde dice edad.
250. ¿Qué naturaleza? ¿Sube y después baja? ¿O baja y después sube? Y concluimos que no hay ninguna naturaleza.
251. - Profesor, luego de haber visto esto de las parábolas, ¿a qué conclusión llega usted?
        - Pues que todo lo que hemos visto, a la larga, no les va a servir de nada. (por lo menos es sincero)
252. No seai persiguao.
253. Permiso, permiso el lápiz.
254. Cuando yo aprendía a tocar guitarra, no sabía tocar la guitarra.
255. Vamos a comer choritos... este pan con choritos.
256. Cuando yo bajaba la bajada de Tomé.
257. Podríamos ver una pelúcula.
258. Me acerqué al guardia y le dije: "Chao tíatío".
259. Todos los rojos son verdes.
260. Y se está desarrollándose el juicio.
261. Fue tipín... ¿A qué hora? Amm... tipín en la noche.
262. Matuna Matata.
263. Como por ejemplo un profesor por ejemplo.
264. Si no ganamos, vamos a perder.
265. El libro comienza con el final.
266. La Juventus se queda sin sus dos torneos ganados el año 2004, 2005 y 2006.
267. Me río porque me da risa.
268. Me elaboran una entrevista bien elaborada.
269. Chile I'am Bakan
270. Imagina que vas en un autobús, a toda rapidez, en un bello día de verano. De repente la cantidad de movimientos de un molesto insecto cambia súbitamente al incrustarse en el parabrisas. La gran pregunta es: ¿Cuál sufre el mayor daño? ¿El autobús, ,los dos igual o el insecto?
271. Cada dos minutos nos tiene que estar mirando: a las 11:00, 11:02, 11:06, 11:08, etc.
272. El kit va en o en el conjunto.
273. Aquí está su guía. Póngale su nombre, y una las hojas con un chip.
274. A: ¿Cuánto dan de premio?
        B: Son sólo 6 concursantes.
        A: No, ¿cuánta plata dan?
        B: No, de la A a la D.
275. Nosotros estamos viendo la edad antígüeda.
276. Edipo Rey es el rey.
277. La película es como de pelea, pero no de pelea.
278. Esto es una estructura estructural.
279. Tienen que ser del siglo cuarto o cinco.
280. No poh, si el siglo cuatro es IX.
281. Si corre a 15.4 km/hr, avanza unos 150 km/hr.
282. Súpese que la Angelina estuvo de vuelta.
283. ¿Cuál es la característica o definición de "bocois"?
284. Profesor: ¿Dónde está ubicada la meninges?
        Alumna: En el ovario.
285. Dos acelerados son un desacelerado.
286. ¿Sabes como se llama el padre de Katherin Brito? Alan Brito.
287. Está mezclando una mezcolanza.
288. Es un aventurereo muy aventurado.
289. Depende a la forma que se dirige.
290. Y al salir, sale con mucha presión.
291. Como por ejemplo el Vaticano: ¡Que es un paisito chico!
292. La felicidad de Edipos Rey.
293. Parece que tengo problemas con la motorcidad fina.
294. Mira cómo los peces respiran por los poros.
295. Doy por sabido que estaban en primero, segundo y, por lo tanto, deduzco que ahora están en tercero.
296. Profesora: Un ejemplo de "like"
        Alumno: I am like watching TV.
297. Por mi parte, vivo todo con pasión, ya que tener las pocas cosas que me ha dado mi esfuerzo, sólo por pasión a éstas las pude tener, sino me apasiona, no me esfuerzo, y mi mayor esfuerzo es vivir. Eso es lo que me apasiona totalmente.
298. Se pueden trabajar algunas elementos.
299. Si la ciencia avanza, tenemos que estar con la ciencia.
300. Donde los chinos venden puras cosas chinas.

Recuerda que puedes entregar tus frases de oro que hayas dicho o que hayas escuchado a través de Facebook o de Google+. Tus aportes totalmente anónimos podrán ser incluidos en las siguientes ediciones de las frases de oro. ¡Saludos! 

viernes, 18 de noviembre de 2011

154. Discapacitado por un día

Este artículo está en el Podcast "Donde Panchito". ¡Escúchalo!

¿Qué harías tú si de la noche a la mañana te faltara una de tus extremidades? ¿Tu vida sería igual a la que tienes? Un interesante artículo que invita a pensar en nuestro prójimo y a movernos por ayudarlos
¿Quién es discapacitado? ¿El que usa esta silla,
o quien no acepta a quien va en esta silla?


Recuerdo que hace muchísimo tiempo atrás, para mis vacaciones de invierno del año 2004, tuve una situación muy difícil. Una noche me acosté lo más normal. Procedí a leer y escribir algo en mi diario de vida. Luego de eso, procedí a dormir, sin saber lo que me sucedería al otro día.

Despierto a la mañana siguiente. Quise levantarme pero no pude. Trataba de moverme pero no podía. Mis piernas no respondían. No las sentía. Era muy raro. Empecé a desesperarme. Trataba de sentarme en la cama pero tampoco podía. Definitivamente era como si no tuviera piernas. Casi en llanto grité, llamando a mi madre. Llegó y trató de moverme, pero no lograba nada. Por si fuera poco, como si no sentirlas fuera ya horrible, comencé a sentir un espantoso dolor en la espalda, que más me impedía moverme. Estuve toda la mañana postrado. Era como si me hubieran cortado las piernas. Claro, estaban allí, yo las veía, pero no reaccionaban cuando quería moverlas.

Muchas cosas se me cruzaron por la cabeza. Me temía lo peor: alguna enfermedad rara que me obligaría a andar de por vida en silla de ruedas. ¡Qué horror! No poder correr, ni andar en bicicleta... depender de otras personas para hacer mis quehaceres... A eso de las cuatro de la tarde, luego de la visita de un médico particular, se me dio la solución. Simplemente necesitaba Diclofenaco. Al rato de media hora, ya pude levantarme como si nada y el problema fue solucionado.

Tiempo después se descubrió que fue un ataque de alergia que te atrofia los músculos, impidiendo que los puedas mover (más información en este enlace). Fue una experiencia horrible, que me hizo pensar mucho en que gracias a Dios no me falta ninguna parte de mi cuerpo. Sin embargo, ese día sentí lo que es vivir sin mis piernas; ser un discapacitado.

Piensa por un momento, e imagínate cómo sería tu vida si no tuvieras tus piernas, o tus brazos, o peor aun, ni siquiera tuvieras extremidades. ¿Verdad que podrías fácilmente frustrarte y caer en una depresión? Seguramente tu vida sería mucho más difícil. Razona: ¿es fácil circular por las calles de Chile en silla de ruedas, o en muletas? ¿Cómo te verían las personas si te falta una mano, o una pierna? "Ohhh... bicho raro", ¿cierto?

Afiche de la primera teletón, el año 1978

La realidad es que hoy hay miles de personas que están en esas circunstancias, ya sea porque en un accidente perdieron sus extremidades, o simplemente nacieron así por una enfermedad congénita y hereditaria. Y lamentablemente poco se hace por aquellas personas.

Sin embargo, cada cierto tiempo los chilenos nos unimos por una causa noble, que es justamente ayudarlos a salir adelante frente a la adversidad. La teletón nos hizo ver que aquellas personas merecen ser tratadas justamente. Son personas, como tú y yo, que por circunstancias de la vida les falta alguna parte de su cuerpo. Pero medita: ¿Te gustaría que te trataran como alguien de segunda categoría simplemente por ser distinto al resto? Vale la pena pensar en eso.

Tenemos un desafío el próximo 2 y 3 de diciembre. ¿Ayudarás, o te quedarás de brazos cruzados mientras otros ni siquiera tienen brazos? Tu pequeño aporte ayudará a que miles de niños y adultos vean la vida con optimismo, sabiendo que tienen oportunidades como nosotros. Haz la prueba: intenta un día hacer tus cosas en silla de ruedas, o comer sin tus brazos, y verás que no es nada fácil.

Hace un tiempo atrás les comentaba el caso de dos jovencitas que no quisieron ceder el asiento a un discapacitado en la micro. Y es que lamentablemente muchas personas piensan que con donar un poco de plata en la teletón es suficiente. ¿Y qué sucede en el resto del año? En el artículo citado al principio de este párrafo, comenté lo siguiente:

Sin embargo, lamentablemente estas 27 horas de amor son, efectivamente, sólo 27 horas. Sacando cálculos, un año tiene... (24 por 365 es igual a) ...8760 horas, y sólo 27 horas son de amor. El resto, bueno, todo sigue igual. Y es que penosamente, hablando en el ámbito de los discapacitados, durante 27 horas se hace mucho, pero por las restantes 8733 horas poco y nada se hace.

Por favor, ayudar a los que son distintos a nosotros no significa dar un poco de dinero y ya. ¿Ayudas a alguien discapacitado (ciego, en muletas, o en silla de ruedas) a cruzar la calle? ¿Cedes el asiento a ese tipo de personas, o piensas que porque pagas pasaje tienes derecho a viajar sentado, no importando que vaya alguien sin una pierna en la micro?

Si todos pusiéramos un granito de arena todo el año, créeme que los discapacitados te lo agradecerán de corazón. Y, dicho sea de paso, serás más feliz al ayudar al prójimo, porque, como dijo Jesús, "hay más felicidad en dar que en recibir" (Hechos 20:35). Espero que este pequeño artículo nos ayude a pensar un poco en los demás y a apoyar la teletón, ya que queda tan poco para ello. Saludos!

No te quedes fuera. 2 y 3 de diciembre :)

miércoles, 16 de noviembre de 2011

153. Experiencias de un simple cajero 1

Te lo aseguro: ser cajero no es fácil. Tiene sus ventajas, pero la presión del cliente, quien cree tener siempre la razón, es fuerte. ¿Qué me ha pasado en el año y tanto que llevo de cajero? Averígualo
La entrada de un supermercado

El año 2009 marcó un antes y un después dentro de mi vida. Hastiado de estar en la universidad por obligación, sin motivación y con muchas ganas de arrancar de mis compañeros, decidí enfrentar a mi padre y, movido por intereses espirituales, abandoné mi carrera y me dediqué a buscar trabajo. Primero fue de cartero, ¿se acuerdan? Luego trabajé vendiendo gas en mi ciudad, y actualmente trabajo como cajero part-time en un supermercado. El resto del tiempo lo dedico entre mis amigos, mis actividades espirituales (reuniones y predicación) y estar con la familia.

Me siento muy feliz, porque me he dado cuenta de que si uno se propone las cosas en la vida, con esfuerzo y dedicación las puedes lograr. Mi meta era muy simple: conseguir y mantener un empleo a pesar de no poseer estudios superiores. Y si bien es cierto muchas personas me han dicho que no es la gran cosa ser cajero, puedo asegurarles que no cualquier persona puede serlo. De hecho, cuando me contrataron, me exigieron tener una alta capacidad de trabajo bajo presión. No comprendí mucho eso, pero con el correr del tiempo me ha quedado super claro.

A lo largo de este año y tanto como cajero me han sucedido muchas experiencias graciosas. Y no solamente graciosas, sino curiosas e incluso peligrosas. En este pequeño artículo les contaré tres experiencias que me han sucedido, tres de las muchas que me ha tocado vivir. No se preocupen: más adelante tocaré más experiencias.

"Hola guapo"

Llevaba aproximadamente unos 5 meses trabajando en aquel supermercado. Faltaba poquito para obtener mi contrato indefinido. Estaba en la caja 7 cuando, de pronto, aparecieron dos chiquillas ligeras de ropa (era casi verano). Me miraron y yo, cordialmente como lo hago con todos los clientes, las saludé con un "buenas noches". Una de ellas me respondió: "Hola guapo". Yo no atiné a hacer nada. Me quedé pegado unos segundos, con la pistola láser en la mano, y seguramente con la cara completamente roja.

Comencé a pasar los pocos productos que llevaban. En eso la otra joven me dice: "Tienes lindos ojos... ¿son verdes?". Yo le respondí: "¿Qué no te dai cuenta que son verdes, o soi daltónica?" "Son verdes". Sus miradas me acosaban y me sofocaban porque para más remate las jóvenes no eran para nada feas.

Lo peor vino cuando titubeé al dar el total de la compra. "¿Te ponemos nervioso?" me preguntó una. Esa pregunta al principio la hallé un tanto curiosa, pero después me molestó un poco por tal confianza que se habían tomado. "Jóvenes, paguen luego que tengo fila en la caja", les dije amablemente. Pagaron rápidamente y se largaron en un dos por tres...

Lo único positivo que rescato es que, por lo menos, tienen buen gusto :D

"Te comiste mi queso y mi jamón"

Hasta hace algunos meses, de las 21 cajas que tiene el supermercado, la caja 11 es la caja rápida, es decir, sólo pueden pasar que lleven hasta un máximo de 10 unidades. Justamente estaba en esa caja cuando, de pronto, aparece una señora con su esposo, este último en silla de ruedas. Llevaban pocas cosas, todas para preparar una pizza. Entre esas cosas, llevaban un poco de jamón y un poco de queso. Pagaron y, mientras retiraban sus cosas que les había empacado la empaque, pasó una señora que solamente compró dos bebidas. Ella pagó y se fue.

Habrán pasado unos 10 minutos cuando vuelve la señora, algo preocupada. "¿Sabe joven? - me dijo la clienta - Al llegar a casa nos dimos cuenta que no venía el queso y el jamón. ¿No se habrá quedado acá?". Revisamos y buscamos y no lo hallábamos. "Si hubiéramos encontrado algo, lo habríamos dejado en Servicio al Cliente", respondió mi empaque. En eso estábamos, conversando tranquilamente, cuando desde la entrada del supermercado (a unos 30 metros de mi caja) comenzamos a escuchar improperios y groserías. Miré y era nada más ni nada menos que el esposo de la señora, extrañamente ahora en muletas ¡Milagro! Lo que hace el enojarse con el cajero, ¿eh? Así que si está enfermo, enójese con un cajero y se curará al instante. "Prepárate - le dije a mi empaque -, esto se viene fuerte".

"¿Qué te creí, ladrón tal por cual? Te comiste mi queso y mi jamón..." fue lo mínimo que me dijo. Después de subirme y bajarme y de mandarle saludos a toda mi familia, e incluso a mi gato, le dije: "Cualquier reclamo, hágalo en servicio al cliente". Él fue y, al no haber nadie, el "caballero" volvió, esta ves amenazándome con las muletas que le devolviera su queso y su jamón. El griterío fue tal que llegaron dos supervisores y una jefa de sala para calmar la situación. El caballero ganó y se llevó su queso y su jamón que fueron a buscar nuevamente a fiambrería. Se fue celebrando como un cabro chico. Su esposa me pidió disculpas por su esposo. Eso fue loable.

Quizás te preguntes: "¿Qué pasó con el queso y el jamón que se había extraviado?". A decir verdad me lo comí junto con mi empaque a medias y nadie se dio cuenta, según la jefa de sala, la señora que venía a continuación, la de las dos botellas de bebida, descaradamente se robó el queso y el jamón. ¿Qué tal? Pagan justos por pecadores, ¿no?

"Por eso eres un mísero cajero"

Un problema habitual es cuando te quedas sin sencillo en caja. En esta ocasión no me quedaban billetes de 5000 y 1000 pesos, pero sí tenía muchas monedas de 500 pesos que anteriormente un caballero me había dado como pago por su compra. En eso aparece una señora que, a buenas y primeras, parecía una tranquila y dulce señora, como cualquier otra. Sólo traía una galleta, cuyo valor es de $89. Pagó con un billete de 10000 pesos. "¿No tiene nada de sencillo, ni siquiera $100?" le pregunté a la señora. "¡No! - me gritó -  Necesito sencillo así que no me molestes y dame el vuelto rapidito" me respondió. 

Una gaveta

Cuando abrí la gaveta, pensé: "Si quiere sencillo, lo tendrá, porque no tengo billetes de 5000, ni de 1000". Le di los $9911 pesos en monedas de $500, $100 y $10. Cuando se las pasé en su mano, la señora explota en furia y me tira todo el vuelto hacia mi cuerpo. "¿Qué te creí cajero de porquería? No eres nadie y me dai esta porquería de vuelto: ¡Dame el vuelto como corresponde..." me gritó, incluyendo una que otra grosería. "Disculpe señora, su vuelto ya se lo entregué - le respondí tranquilamente -. Si usted decide tirarle SU vuelto de vuelta al cajero, es de su responsabilidad. Muchas gracias, hasta luego". La señora esperó unos instantes, pero yo seguí atendiendo al siguiente de la fila. 

Una ves que recogió todas las monedas, me dijo, yéndose: "Por eso eres un mísero cajero". Yo no le respondí, para no seguir con la discusión. El caballero que venía después de la fila me dijo: "Vieja loca no más", jejejeje.

Pues bien, luego de haber leído este pequeño extracto de lo que sucede en la vida de un cajero, cabe preguntarse, ¿es fácil ser cajero? Mi experiencia dice que no... por lo que nunca mires en menos a los cajeros. Son profesionales en su oficio, y por algo están allí, atendiendo público. Gracias por su atención. :)

A eso le llamo yo "Posar"... ni siquiera está prendida la caja para atender :P