442. Jerónimo y yo


Debo reconocer que soy malísimo viendo películas. No me atraen mucho... son contadas con los dedos de una mano la cantidad de veces que he ido al cine en estos últimos diez años. Claro, eso cambió una vez que conocí a mi Eve y a su hija. Hemos ido un par de veces al cine este año (a principios de año a ver "Titanic" y en abril a ver la película de Mario). En casa, de a poco me ha ido entusiasmando el ver series por plataformas de streaming, o películas como "Elementos", que la encontré muy entretenida.

Pero, una película que vi hace poco me emocionó mucho. Y me trajo recuerdos, muchos recuerdos, de una mascota que tuve hace ya más de 10 años y que, después de ver la película, debo reconocer que aun extraño demasiado: Jerónimo II.



"Marley y yo"

La película que vimos con mi Eve hace un par de semanas tiene por nombre "Marley y yo" (o "Una pareja de a tres" en España... una traducción literal de la película, ¿no? XD), y es del año 2008. Cuenta la historia de un matrimonio que tiene un hilo argumental con respecto a su vida como pareja, teniendo hijos y trabajando en dos periódicos rivales. Pero el centro de la historia es Marley, un perro labrador que pasa con ellos increíbles 14 años. Conforme va creciendo, va causando problemas en la familia por ser muy desordenado pero, a la vez, van creando un lazo muy fuerte de amor entre todos. 

Marley, con la pareja que lo adoptó

No quiero contarles la película completa (si no la han visto, véanla. No tiene ningún desperdicio). Pero, en resumen, la película muestra el vínculo que se crea entre la familia y el perro. Un vínculo de amor y cariño entre los humanos y una mascota. Al final de la película, Marley muere (siento hacer este spoiler, pero debo decirlo para continuar con el artículo), luego de haber hecho feliz a todos los integrantes de la familia (los padres y sus tres hijos). Les dedican palabras de adiós antes de enterrarlo que son muy emocionantes. Debo reconocer que me dio mucha penita. No es en balde que, en varios sitios web especializados en películas, declaran que "Marley y yo" está entre las 10 películas del género "Comedia Romántica" más tristes.

Jerónimo y yo

Una vez que terminó la película tuve que disimular una que otra lágrima que me corrió, para que mi esposa no me viera acabado. Y no es que sea una debilidad llorar... sólo que la película me hizo pensar mucho en Jerónimo II, un gato que tuve en mi pubertad y adolescencia, y que me acompañó a mi, a mis papás, y a mis hermanos, durante más de 10 años.

Jerónimo II

Hablé mucho de él en un artículo que escribí un par de meses después de su muerte, en 2011. Y, tal como escribí hace un rato, después de 12 años desde que ya no existe, aun lo extraño. Tengo una carpeta en mi computador lleno de fotos con mi Jero y, cuando las veo, me emociono mucho. Tanto así nos marcó Jerónimo a nosotros que, cuando hice un vídeo para recordarlo en el blog, mi hermano Andrés me comentó que lo extrañaba muchísimo, y eso que él ya no vivía con nosotros para ese entonces.


Ver la película me hizo imaginar que Marley era Jerónimo, y ver los momentos que vivieron todos en la película me hicieron viajar al pasado para recordar al gato más querido que jamás hemos tenido.

Amor por las mascotas

El vínculo que se crea entre uno y su mascota marca. Y marca para siempre en muchos casos. Es cierto que, desde entonces, he tenido muchas mascotas. De hecho en casa, hoy, tenemos tres gatitos (Copo de Nieve, Nébula y Jerónimo IV), y una perrita (Perla). Y me hacen feliz con sus travesuras y sus muestras de cariño. Pero Jerónimo II... ese gato jamás podrá ser igualado.

Jerónimo II en sus dotes de cazador

Tanto recuerdos que tengo con él... cuando intentó cazar una gaviota (era buen cazador, ve la foto de más arriba), o cuando jugaba revolcándose al lado de la leña de la estufa o intentando comer un cuesco de aceituna. Cuando se paraba al lado de mi mamá para pedirle comida y mi mamá le conversaba mientras cocinaba. De hecho, cuando Jerónimo II murió, mi mamá confesó que, meses después, seguía pensando que él estaba ahí, al lado de ella, pidiendo comida. Uno extraña tanto a sus mascotas cuando se van...

Doce años han pasado de la partida de Jerónimo II. Y aquí estoy: hablando de él. El amor que existe con las mascotas es genial. Y es una muestra de lo que originalmente quería Dios para toda su creación: que hombres y animales pudieran vivir en paz y armonía. Eso pronto será así. Mientras tanto, sigamos disfrutando de la compañía de nuestras mascotas: no importan si es un gato, un perro... o la mascota que tengas. Sigamos disfrutando de nuestras queridas y amadas mascotas, que amor más leal y puro... es difícil de encontrar. ¡Hasta el siguiente artículo!

Vídeo en memoria de Jerónimo II, subido en 2011

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